jueves, 26 de mayo de 2016

Celebración dia del soldado aeronautico


El dia 23 de Mayo, la Fuerza Aérea Argentina desarrolló la jornada celebratoria del “Día del Soldado Aeronáutico”, en la Iª Brigada Aérea de “El Palomar”, realizándose “Vuelos de Bautismo”, en Hércules C-130, de soldados voluntarios que prestan servicio en la institución. Mira las fotos en la nota completa

El evento contó con la presencia del Jefe del Estado Mayor General de la Fuerza Aérea, Brigadier Mayor (VGM) Enrique Víctor Amrein; del Inspector General, Brigadier Mayor Héctor Aníbal Ascazuri; del Comandante de Adiestramiento y Alistamiento, Brigadier Mayor Oscar Charadía e invitados especiales.

La celebración, recuerda que el 23 de mayo de 1913 le fue otorgado el brevet de piloto aviador al conscripto Teodoro Fels, quien el 1ª de diciembre de 1912 concretó la hazaña de unir en vuelo Buenos Aires con Montevideo, conquistando así el récord mundial de vuelo sobre el agua.

Es importante destacar, que en todas las Unidades de la Fuerza Aérea Argentina se recordó la fecha, como reconocimiento a todos aquellos que formaron parte de la fuerza y de los jóvenes Soldados Voluntarios que hoy en día desarrollan sus actividades en nuestra Institución.

Durante la ceremonia realizada en la Iº Brigada Aérea, las bandas de música militar “Alas Argentinas” y “Jorge Newbery” interpretaron el Himno Nacional Argentino; se realizó una invocación religiosa y se pronunciaron discursos a cargo del titular de la fuerza y del Soldado Veterano de Malvinas, Mario Oshiro. Asimismo, se pudo recorrer una muestra estática que representaba la vida del Soldado Aeronáutico desde sus inicios, con fotos históricas, uniformes y los cuadros que representan a los caídos durante la Guerra de Malvinas.

En su discurso, el Jefe de la fuerza expresó: “A lo largo de la historia, las operaciones de la Fuerza Aérea han sido apoyadas por el trabajo silencioso de muchas generaciones de argentinos. Que ya fuera por el compromiso que establecía la conscripción obligatoria o como hoy, por propia voluntad, han asumido sus responsabilidades como soldados con un enorme sentido de la responsabilidad y dedicación al servicio de la Patria.

Y si bien muchos son los que nos han dejado grandes ejemplos, sin dudas, quienes son los auténticos merecedores de gloria para las alas de la Patria son nuestros héroes: Héctor Bordón, Guillermo García, Héctor Aguirre, Luis Sevilla y Mario Luna. A través de su acto de máxima entrega en el Conflicto del Atlántico Sur, nos comprometen a mantener presente su legado de sacrificio y de humilde entrega. Y hoy, cuando necesitamos poner la Fuerza Aérea otra vez en el aire, también se exige compromiso, sacrificio y entrega.

No existen tareas pequeñas o de sin importancia, cada uno de ustedes es irremplazable, siéntalo así. Y siéntanse orgullosos de su trabajo. Disfruten de llevar el uniforme de la Fuerza Aérea y de ser herederos del espíritu de Teodoro Fels y de nuestros héroes de Malvinas.

Por eso, mi especial agradecimiento al soldado clase 61, Mario Oshiro, por mantener su compromiso y transmitirnos el espíritu que lo animó en la Gesta de Malvinas”.

HISTORIA:

Al cumplir 20 años de edad, el joven Teodoro Fels se presentó a cumplir con el Servicio Militar Obligatorio. Dada su gran vocación aeronáutica y por ser poseedor del titulo de Piloto Aviador, fue destinado a la flamante Escuela de Aviación Militar de El Palomar.

Allí, una secreta obsesión se apoderó del espíritu de este extraordinario hombre: unir en vuelo Buenos Aires con Montevideo. Nadie lo había hecho aún y era un reto al cual no se podía rehusar.
Comentó entonces sus inquietudes con sus amigos Alfredo y Alberto Calisto y Juan F. Zuanich, cronistas del diario "La Nación" y Carlos Borconsque, corresponsal del diario "La Argentina". Estos dieron su más ferviente apoyo al soldado aeronáutico. Con la colaboración moral de los periodistas antes nombrados, Fels preparó su valiente odisea hacia Montevideo.

Pero un pequeño escollo lo esperaba, pues no poseía suficiente combustible para realizar el vuelo. Ante aquel inconveniente, el 1º de diciembre de 1912 a la una de la madrugada, Fels y sus amigos se dirigieron a Morón en un taxímetro y adquirieron aceite castor para el motor del avión en una farmacia y dos latas de nafta en Morón, tras lo cual regresaron hacia El Palomar y allí como sombras en la quietud de la noche, Fels con la ayuda de su mecánico Eduardo Bordone, saco del hangar el avión "Bleriot XI-Gnome 50 hp" que era de su propiedad.

Finalizados los preparativos previos al vuelo, a las 04:30 horas, Fels se elevaba hacia su ansiada meta sin ningún conocimiento geográfico del lugar de destino y sin ninguna ayuda cartográfica que lo pudiese guiar en su valiente emprendimiento, solamente tenía la idea de aterrizar en un terreno llano, siendo posiblemente algún hipódromo su objetivo preestablecido. Al no encontrar ninguno y tras 2 horas y 22 minutos de navegación logró aterrizar en el campo militar de artillería del Uruguay, que luego se transformó en el actual Aeropuerto Internacional de Carrasco.

El personal de guardia de dicha unidad, no salía de su asombro, pues este aterrizaje era un hecho insólito e impensado para la época. La noticia corrió con la rapidez de un relámpago y arribaron a aquel sitio una gran cantidad de autoridades y periodistas. Ante la requesitoria de ellos, Fels respondió que había partido de Buenos Aires sin que nadie supiese de su viaje y en razón que tenía la certidumbre de no poder lograr autorización para ello porque se consideraba una empresa extremadamente peligrosa. Esa fue la razón por la cual esa mañana había salido en secreto desde El Palomar resuelto a llevar a cabo la travesía.

Tras innumerables felicitaciones, esa misma noche el Aeroclub del Uruguay le otorgó una medalla de oro por la proeza cumplida. A las 16:50 horas del día siguiente, Fels partió con su avión rumbo a Buenos Aires, siendo despedido por una gran cantidad de publico. Casi finalizando su vuelo, tuvo que aterrizar a 4 km. de Berisso por un problema en el motor. Ya en La Plata, concurrió al diario "El Día" a fin de que informaran su regreso, tras lo cual decidió volver en tren a Buenos Aires. La noticia se difundió rápidamente y fue recibido en Constitución por una verdadera multitud.

El día 3 Fels volvió a La Plata en busca de su Bleriot, decolando a las 17:35 horas hacia El Palomar. Su descenso sobre la entonces sede de la Escuela de Aviación Militar se produjo a las 19:15 horas. Allí fue informado que la superioridad le había impuesto un castigo de 30 días de arresto por haberse retirado de la unidad militar hacia el exterior sin la autorización pertinente. Sin embargo, fue agasajado por jefes y camaradas de la guarnición.

La pena impuesta a Fels no se cumplió. El entonces Presidente de la Nación, Dr. Roque Saenz Peña, le llamo a su despacho y luego de una fraternal reprimenda, en mérito a su proeza (vuelo a Montevideo y récord mundial de vuelo sobre el agua), le conmutó el castigo. Fels recibió en honor a esta travesía un sinnúmero de diplomas, premios y condecoraciones otorgadas por las más prestigiosas instituciones del momento.





FUENTE: Fuerza Aerea Argentina

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